Por qué (¿no?) es necesario ir a la universidad

Sé que es la pesadilla de toda familia. Su hijo (o hija, sí, o hija) llega un día, después de sacarse la ESO con todo su sudor y lágrimas, y dice que no va a hacer el Bachillerato y, por ende, no va a ir a la universidad. O, peor aún, llega a ir al instituto pero, poco antes de la Selectividad, dice que su futuro pasa por estudiar un Grado Superior. Sus padres, que ya estaban fantaseando con la idea de haber traído a un graduado más a este planeta, guardan el champán y se preguntan qué han hecho mal. Todos somos conscientes del prestigio que lleva aparejado el hecho de ser graduado universitario, y mucha gente se pregunta si es algo a lo que se puede renunciar sin asumir un gran riesgo. Pretendo responder a esta cuestión, pero primero hay que aclarar muchos temas secundarios.

Primero, la universidad no es una cuestión de inteligencia. Es puro trabajo. El Plan Bolonia ha convertido los grados universitarios en extensiones, un poco más exigentes, del Bachillerato. Lo difícil no es sacarse una carrera, sino hacerlo con unas calificaciones muy elevadas. Si no vas a ir a la universidad porque te consideras poco inteligente, deberías replanteártelo. Cualquier persona con una capacidad intelectual media puede llegar donde quiera en el maravilloso mundo del estudio. No en vano, la inmensa mayoría de los fracasos que he presenciado tienen mucho más que ver con falta de motivación y ambición que con saturación mental. Dicho de otra manera, la universidad tiene muchos otros estímulos diferentes al estudio, y generalmente la gente se suele perder en eso más que en los fundamentos de la física, por poner un ejemplo.

Y aquí subyace un mito que me gustaría desmentir. La universidad no es The Big Bang Theory. Lo siento, si eres padre, tu hijo (o hija…) no va a visitar un lugar lleno de genios ultramotivados que van a explorar los límites de lo conocido. Por hablar de mi experiencia de forma directa, tenía un compañero parecido (salvando las distancias) a Sheldon Cooper. La gente se reía de él. Estar emocionado por lo que aprendes no es lo normal. Excepto el mes antes de exámenes, puedes quedarte una mesa de diez asientos para ti solo en la biblioteca, y eso que, al menos en Burjassot, la compartirás con otras facultades. En cambio, si te pasas por la cafetería, incluso en horario de clases, te costará encontrar un hueco. Las otras personas te mirarán raro si hablas de tus estudios fuera de las aulas, y si interrumpes al profesor porque quieres hacer una puntualización acabarás cayendo mal. Cuando digo que es como un colegio, lo digo literalmente. Es exactamente lo mismo.

Ojo, esto no significa que no vayas a conocer personas interesantes. No todo es estudiar. Lo que quiero decirte es que no hay un Jeff Bezos esperando en cada esquina; no está Elon Musk atento para ver si sales por la puerta y te apetece ir a Los Ángeles a construir unos cohetes. Las cafeterías no están llenas de personas discutiendo sobre cuál sería el mejor diseño para un coche eléctrico, y tu hijo no va a tener que quitarse de encima a las empresas. He estudiado el Grado en Matemáticas, y al acabar no te llama nadie. Sales del aula el último día, después de exponer tu Trabajo de Final de Grado, y lo mejor que encontrarás será hacer un máster o ir de becario a algún lado.

Cuando digo esto no hablo por mí. Yo no me considero nada del otro mundo. Sin embargo, sé de algunos compañeros mucho más brillantes que yo a los que les van a pagar una miseria. La universidad, en definitiva, no es ese mundo lleno de oportunidades que parece. Lo que es, al final, es una red de centros llenos de personas que saben que necesitan un título y hacen lo que pueden (o lo que quieren) para conseguirlo, porque ser “graduado en … ” es algo homologado a nivel europeo y eso viene bien. Las facultades son centros que te enseñan lo suficiente como para poder decir, dentro de unos parámetros, que sabes sobre un tema. Más allá de eso, lo que creemos sobre la educación superior son invenciones e ideas preconcebidas. Se te pasan cuando llevas un mes en el campus.

Sé que, llegados a este punto, podría parecer que te estoy animando a no ir a la universidad, pero no soy un hipócrita. Yo he ido, de modo que algo tengo que verle de positivo. Si tienes una inteligencia normal y estás dispuesto a esforzarte, puedes obtener el título que quieras. Es verdad que, luego, tendrás que aprender sobre la mayor parte de temas de nuevo, porque la universidad no es más que una carrera de velocidad para convertirte en una pequeña máquina productiva, pero los papeles son lo único que sirve en este país. Aunque te pasases diez años aprendiendo sobre un tema y supieses mucho más que un graduado en esa materia, nadie te prestaría atención. Por hacer un símil, es como Marc Márquez, después de ganar varios mundiales de motociclismo, sacándose el carnet de moto. Todo el mundo sabe que puede manejar ese vehículo, pero necesita demostrarlo con las reglas del Estado para poder circular por el país. Pues esto es lo mismo. El Estado necesita asegurarse de que tiene el monopolio de lo que significa ser matemático, por ejemplo, y para eso está el Grado en Matemáticas. Tómatelo como lo que es, un trámite en el que, de paso, aprenderás algo, especialmente si haces oídos sordos al ambiente y te centras en estudiar. No es tan malo en realidad.

Respondiendo a la pregunta inicial de este artículo, sí es necesario ir a la universidad. El mundo tiene razón en eso. El problema es que las razones que se suelen dar son incorrectas, al menos bajo mi punto de vista. Y la diferencia entre mi visión y la de muchos otros es que yo he estado allí, así que, al menos, la experiencia me asiste. Una vez leído esto, cada uno debe tomar sus propias decisiones.

Me interesaría conocer la opinión de otros estudiantes universitarios. Si os apetece, tenéis abajo la opción de comentar. Siempre os leo.

Una respuesta to “Por qué (¿no?) es necesario ir a la universidad

  • Buenos días,

    de todo lo que llevo leyendo en general sobre la universidad y la carrera de Matemáticas en particular, me parece de lo más real, sincero y que ayuda bastante a mucha gente.

    Estoy trabajando a turnos, tengo el título de FP2 en Electrónica industrial, de hace ya tiempo, me matriculé en la UNED en el Grado de Física; en la asignatura de Análisis Matemático te enseñaban los conceptos básicos y un par de ejemplos, yo hacía muchos ejercicios de cálculo, pero al llegar al examen alucinaba, por que había cálculos de integrales, derivadas que o bien no sabía por donde cogerlos o me llevaría más tiempo del debido, con el consiguiente suspenso.

    Me cambié al Grado en Matemáticas, me llamaron la atención las asignaturas de Funciones de una variable 1 y Álgebra Lineal, ya que me parecía que enseñaban la materia más despacio aunque de forma más extensa, la verdad que es como lo que comentas repetir, repetir y más repetir, me aburrí un montón.

    Me gusta la ciencia, Física me encanta, sobre todo la experimental, pero me aburre la forma en la que lo enseñan, o quizá sea que no tengo el nivel suficiente como para aprobar las asignaturas…..

    Gracias por dar tus consejos y opiniones, un saludo y suerte.

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