Las notas de corte NO deben depender de actividades extra

Leía hoy una petición en Change.org de una chica que proponía que, de la misma manera que se reducen las notas de corte a los deportistas de élite para poder acceder a una titulación universitaria, se hiciera lo mismo con los músicos. Su argumento era que, igual que un deportista gasta gran parte de su tiempo en prepararse para la competición, el estudiante de música invierte en su formación musical un tiempo del que el resto de alumnos disponen, colocándolos en una posición ventajosa. Podría parecer un buen argumento, pero vamos a ver por qué no lo es.

Primero, se están equiparando dos hechos como si fuesen técnicamente ciertos. Uno es que el resto de estudiantes disponen de más tiempo. Otro, que los deportistas de élite, efectivamente, merecen la rebaja que tienen de las calificaciones de acceso. Para mí, ambas son absolutamente falsas.

Todos comenzamos con el mismo tiempo, al menos a priori, a lo largo del día. Las veinticuatro horas son iguales para todos, y están para ser ocupadas en su totalidad por alguna actividad, sea esta la que sea. Suponer que hay ocupaciones más relevantes que otras, que deben tener un trato preferencial, se opone completamente a la sociedad libre que yo deseo conseguir.

¿Acaso es mejor el que estudia música en sus ratos libres, tal y como él o ella ha decidido voluntariamente, que el que se pasa el día tumbado en  el sofá? Puede que, en criterios relacionados con la disciplina que esté trabajando, sí haya una diferencia, pero poco o nada tiene que ver con cursar una carrera universitaria. Es una elección personal que es exactamente equivalente a la de aquél que escribe una novela, es voluntario en asociaciones de ayuda a los necesitados o, por qué no, prefiere pasar su tiempo saliendo con sus amigos.

Habrá quien diga “pero es que no son sus ratos libres. A los estudiantes de música les ocupa muchísimo tiempo su formación”. Ninguna duda me cabe de ello, pero no es problema del resto del mundo la división de las horas del día que haya elegido cada persona libremente. ¿Y el que trabaja para pagarse sus estudios, no se merecería también un régimen personalizado. con exigencias adaptadas a sus necesidades? Todos sabemos cuántas horas tiene el día y cuántas necesitamos para cumplir cada objetivo. La cuestión es administrarlas correctamente.

Que nadie me malinterprete. Las notas de corte son, en muchos casos, excesivas y, en otros, tan bajas que desvirtúan titulaciones que deberían tener un enorme prestigio. Son un sistema obsoleto que ya no aporta nada positivo y que debería pasar a mejor vida, pero no creo que cada ser humano sobre la faz de la Tierra pueda pedir que se le personalicen los servicios porque libremente ha escogido ocupaciones que luego no puede soportar. A mí quizá me gustaría estar doce horas al día escribiendo. ¿Pido yo también un sistema personalizado para ello?

La respuesta, para mí, es simple. O la educación se flexibiliza, lo cuál es una opción genial si se cuenta con una población responsable y dispuesta a cargar con sus aciertos y errores y a administrarse en conciencia su propia vida, o no se hacen distinciones. Ni deportistas de élite, ni músicos, nadie es merecedor de un trato preferente, pues nada tiene que ver nuestro propio caso con las exigencias y necesidades de un sistema educativo de carácter general. Las decisiones personales y libres no obligan a los demás, solo a uno mismo. Que cada uno cargue con sus elecciones.

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