“La violencia de género ha matado más personas que ETA”, los matices y frivolizar con las víctimas

Efectivamente, vuelvo a las andadas, a darle motivos a todos aquellos que dicen eso de “me gusta lo que escribes, pero tus opiniones son terribles”. Y si me tomo la molestia de hablar, una vez más, de estos temas es porque, igual que pasaba antes, no encuentro a nadie que dé una respuesta normal a la demagogia constante que leo en los medios de comunicación. Sé que es mucho más “amable” y “neutro” dedicarme a hacer artículos sobre educación y a subir pensamientos personales, pero leer estupideces y no contestar sería algo hipócrita. De todos modos, quien me conoce sabe que no soy una persona machista, neonazi, radical, misógina, racista o xenófoba; si hago estos artículos es porque SIEMPRE que alguien dice algo, incluso si está en lo cierto, hay matices.

Sí, lo siento, existen los matices. Estoy cansado de leer posts de Instagram que dicen “si no estás de acuerdo con [Inserta aquí un mensaje simplista y vacío, como el que dice que ningún ser humano es ilegal] eres un peligroso nazi”; me harta la simplificación absurda y melodramática. Vale, ningún ser humano es ilegal, ¿pero qué quieres hacer con eso? ¿Eliminar las fronteras? ¿Acoger a quienes llegan en barco? ¿Por qué solo a ellos y no a todos los demás? ¿Por qué una persona desfavorecida es mejor que otra por ser capaz de alcanzar nuestro territorio? Las cosas no son tan fáciles, la vida real no es una partida de los Sims donde puedas crear tu sociedad perfecta, haciendo “reset” cuantas veces quieras si el resultado te disgusta. Aquí las cosas hay que pensarlas, las políticas deben tener sentido porque no hay marcha atrás.

Un ejemplo de esto es el machismo. Nadie, en su sano juicio, pondría en duda que es un problema. La pregunta es qué se debe hacer con él. Y la respuesta no puede ser un eslogan, porque estamos hablando de vidas reales. No es un chiste y, como no es un chiste, me molesta profundamente que se hagan comparaciones triviales, aseveraciones irrespetuosas y proposiciones poco pensadas. No es la primera vez que leía el argumento, pero un artículo de la Zona Crítica de eldiario.es, titulado “Bea y las otras 999 mujeres asesinadas”, ha encendido todas mis alarmas, precisamente porque tengo tendencia a creer que, cuando alguien dice una tontería, la persona que la escucha procurará no repetirla. Que alguien oyese el razonamiento y se digne a reproducirlo como si se tratase de una gran idea no deja de ser una noticia terrible para el sentido común. Os adjunto aquí un párrafo del mismo, con objeto de que podáis entender el tono general del escrito:

Voy a hacer demagogia. Sí, y muy a gusto además. Así, sin reparo, anunciándolo, sin cortarme: ETA mató en 60 años de historia 853 personas. ¡Y cómo las lloramos! Porque entonces cada uno de ellos era también uno menos. Nunca fueron un número. Siempre fueron lo que tienen que ser los muertos: personas arrebatadas de su historia. Como ellas, Bea y las otras 999 mujeres muertas. Pero la violencia machista no tiene una banda organizada detrás, con su estructura y sus jefes, con sus comunicados detrás de un pasamontañas, con su serpiente, con sus zulos, con sus pisos francos. Tampoco cuenta con fondos reservados ni con el CNI. Pero mata más que ETA.

Efectivamente, señora Marquès, usted hace demagogia, lo cual sigue siendo censurable por mucho que lo admita. Hasta donde yo sé, si precedes un comentario racista con un “voy a ser racista” no deja de ser una auténtica basura de comentario, exactamente igual que ocurriría (de forma mucho más extrema porque, al fin y al cabo, lo otro eran solo palabras) si un “voy a matar a X persona” antecediese al acto de asesinarla. Sé que es un recurso estilístico muy vistoso, un “como esto me parece tan importante, me da igual utilizar cualquier recurso a mi alcance, incluso si es la demagogia, porque la ocasión lo merece”, pero tendría más sentido si el artículo no estuviese a punto de acabar y el principal argumento del mismo no fuese, precisamente, ése.

Por otro lado, el problema de su indisimulada demagogia es que no tiene ningún tipo de sentido. No solo no aporta nada sino que, además, es absolutamente risible. Es cierto: ETA era una organización terrorista y tenía una estructura, y los machistas y asesinos no. Efectivamente: el problema es que ETA no eran más de veinte millones de personas, como lo son los hombres españoles. Pongamos que uno de cada cincuenta vascos hubiese sido miembro activo de la banda. ETA hubiese constado de 44000 personas, con datos de población de 2018. Démonos cuenta de la barbaridad que es siquiera sugerir que fuesen esas las cifras (tiemblo solo de pensar en 44000 personas organizadas para asesinar), pero incluso así podemos entender la comparativa: estamos valorando como algo similar la capacidad destructiva de 44000 personas con la de 22000000. Quedémonos con 1500000, si queréis, eliminando a niños y adolescentes, más o menos. Estamos comparando un grupo 341 veces mayor que el otro.

Podríamos hablar, además, de que ETA realizaba atentados con un objetivo concreto, lo cual disminuye muchísimo su efectividad de por sí. No es lo mismo tener a quince millones de hombres (por poner una cifra) con una pareja a la que ven todos los días y con la que conviven que a unos sujetos que buscan que cada acción suya tenga un efecto mediático y político. El objetivo de ETA no era matar gente. Su capacidad de hacer daño, de haber actuado con ese propósito, hubiese sido infinitamente mayor. No obstante, supongo que ya es suficiente esto para entender lo absurda que es la comparativa. Si nos ponemos así, podríamos comparar el machismo en España con Jack el Destripador, y nuestra población masculina saldría ganando, por mucho, en lo que a cifras se refiere. ¿Significa eso algo? ¿Alguien le vería el sentido?

¿Nos damos ya cuenta de la estupidez que resulta hacer estas comparativas? ¿Qué hace un “Goku vs. Superman” en un debate serio sobre un asunto relevante? Entiendo que este tipo de falsas similitudes vendan y sean un argumento muy seductor, pero estamos avalando que algo que tiene el nivel de una comparativa entre los Golden State Warriors y Rafa Nadal se convierta en una forma de convencer a las masas. Ni me parece gracioso ni lo considero algo adecuado. Y sí, vendrá el típico que diga “es que ETA y el machismo tienen en común que matan, así que la comparativa tiene lógica”. Ya, y Rafa Nadal y Kevin Durant hacen deporte de competición. ¿Sabéis que Michael Jordan tiene muchos menos anillos de la NBA que Grand Slam de tenis tiene Nadal? Coge las dos cosas que quieras y te garantizo que encontrarás un motivo, mejor o peor, para que sea razonable una comparación. Eso no quita que, en la mayoría de los casos, vaya a ser una estupidez llevarla a cabo.

El machismo SÍ es un problema. La violencia de género lo es también. La conflictividad social, la falta de oportunidades de unos y la avaricia de otros, la escasa libertad de expresión, la censura y el totalitarismo institucional y otros muchos temas lo son, de la misma manera. Los seguiré comentando todos, y criticaré a quien se burle, con su forma de expresarse, de dilemas que me parece que merecen una discusión sensata.

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