Sobre estudiar el Grado en Matemáticas: mi opinión sincera

NOTA: He escrito un nuevo artículo sobre este tema, revisando mis opiniones. Vale la pena que, si este asunto te interesa, le eches un vistazo. Click aquí.

Hoy he decidido tener un ataque de sinceridad y, aprovechando estas fechas de Selectividad, daré mis impresiones sobre el Grado en Matemáticas. Solo es mi punto de vista y, como tal, está todo lo sesgado que una opinión personal sobre una carrera de cuatro años lo puede estar; no obstante, si explico qué tipo de persona soy y por qué elegí esta opción y no otra, tal vez alguien cuyas condiciones se asemejen a las mías pueda extraer alguna conclusión útil. Prometo tratar de ser breve.

Lo cierto es que mis verdaderas pasiones siempre han sido la literatura y el pensamiento filosófico. Me considero una persona “de letras” y la carrera que más me interesaba era Filosofía (la estoy cursando por la UNED y hablaré de ello en el siguiente post), pero las ciencias tampoco se me daban mal y dudaba entre Física (otro de mis intereses y la materia que más alegrías me dio en mi educación) y Matemáticas, por esta manía que todos tenemos de estudiar algo que nos dé de comer. No pretendo ofender a nadie, pero realmente pensaba así: quería un título que me asegurase o, al menos, me allanase el camino a conseguir un empleo. Para florituras existencialistas tendría Filosofía, que podía cursar con más calma a lo largo de mi vida. En definitiva, de las ciencias lo que más me interesó fue la posibilidad de encontrar un empleo decente.

Me debatía entre la Física y las Matemáticas. Se me daban mejor las primeras. Por resumir, acabé eligiendo las segundas pensando en las salidas profesionales y en que podría hacer el otro grado cuando terminase todo y ya encontrase la estabilidad. En definitiva, lo mío no es una historia de amor. Es el relato de una asignatura que no me disgustaba, en la que sacaba muy buenas notas (aunque peores que en Física) y que sabía que tenía futuro, y que decidí que se transformase en mi carrera universitaria presencial. De ese modo, una materia de la escuela y el instituto se transformó en 240 créditos que me han costado sudor y lágrimas, y de los que os quiero hablar. Este post valdrá para la Selectividad de 2019, 2020, 2021 y cualquier año en adelante, supongo. No creo que las cosas cambien demasiado en los años venideros.

Mi historia con las Matemáticas no ha sido otra cosa que un “quiero y no puedo” que se transformó en un “ni quiero ni puedo” en el tercer año. No deseo echarle la culpa a nadie: la elección fue mía y, aunque mis reservas y quejas se han repetido en amigos míos que pensaron en cursar el Grado en la UNED (es decir, online y no presencial), sigo creyendo que es posible que se trate solo de episodios aislados. Por ende, me ahorraré detalles: es una carrera MUY teórica. Sé que estarás pensando “bueno, es lógico, son los fundamentos de todo”. Efectivamente, futuro compañero de desdicha: son los fundamentos de TODO. Y eso afecta a lo que vas a hacer durante cuatro años.

La estructura de las clases, donde yo cursé el Grado (Valencia) se limitaba a clases teóricas donde, durante dos horas, hacían algo parecido a explicarte una asignatura. La base era el trinomio “teorema, demostración, corolario”. Es decir, enuncias un resultado teórico, viene toda la prueba de cómo se llega al mismo y sacas otras proposiciones que se pueden conseguir a partir del teorema. En ocasiones, la demostración del corolario también es larga y enrevesada. Y ese ritmo de copiar, copiar y más copiar se repite durante horas, y horas, y horas. Es la verdad. Basta con que cojáis un libro de Matemáticas y observéis cómo desarrolla los contenidos. Es una breve explicación (muchas veces inexistente) de por qué deberías querer saber eso y la obtención de un desarrollo fiable de cómo alcanzar esa conclusión que, al cabo de hora y media, has olvidado que te interesaba.

Tus apuntes serán eso, lo que conlleva que estudiarás así. Es repetitivo, y tiene que gustarte, porque es lo bonito del grado. En serio, saber el proceso en sí es lo hermoso, o eso decían algunos profesores. Si buscabas un “bueno, he entendido más o menos el desarrollo, seguro que me exigen aplicar este resultado a X problema o hacer algo más imaginativo”, te equivocas. Te van a pedir que te aprendas la demostración. Que te la aprendas, con pelos y señales. En ocasiones, deberás saberte cómo se demuestran decenas y decenas de resultados. En el examen aparecerán unos cuantos y, aunque te haya encantado la asignatura y tengas una idea general de la misma más que suficiente para explicarla, lo que valorarán es que reproduzcas, cual fotocopia, el contenido de la idea que tuvo Cauchy. Es la verdad, lo lamento.

Seguramente, el lector estará pensando que todo esto suena lógico. El problema es que no lo está visualizando. Está imaginando un “estos resultados, unidos, llevan a esta otra conclusión”, cuando es más bien un “consideremos esta función y apliquemos esta transformación que se le ocurrió a Levesgue, luego tenemos en cuenta un resultado previo y comprobamos que cada uno de sus supuestos se pueden aplicar a la función, para finalmente aplicarlo y tener la mitad del problema resuelto”… en conclusión, fácilmente una demostración se puede extender más de una página y media, y realmente debes RECORDARLA. Con pelos y señales. Os juro que con pelos y señales. Reitero una vez más que no es un croquis mental, un “oh, sí, se utilizaba este resultado”. Es que te vengan a la cabeza las conexiones de cincuenta mil resultados diferentes y sepas enunciar y probar todos. Es evidente que lo olvidarás pronto, pero te examinarán de esta manera durante cuatro años.

Los exámenes prácticos alivian un poco, pero muchas veces las clases se quedan cortas. La matemática teórica, al menos en Valencia, le tiene completamente comido el terreno a la aplicada, de manera que incluso en una asignatura sobre integrales puedes aprobar sin dar pie con bola. En general, si tuviese que explicar cuál es el problema, diría que radica en que la carrera se llena de asignaturas extrañísimas que nada tienen que ver con lo que te imaginas al entrar. Puede que te suenen los polinomios, las integrales o las derivadas, pero el tema es que, en seguida, te enfrentas a:

-Grupos, subgrupos, cardinales de grupos, operaciones con grupos, anillos, cuerpos… Mirad un poco de qué va el asunto.

-Integrales sobre caminos, funciones diferenciables, variable compleja…

-Geometría diferencial y todo lo que conlleva, basta con leer un poco para entender a lo que me refiero.

Y así podríamos seguir hasta mañana. Es decir, en lugar de sentar las bases para que integres como un campeón, utilizarás un montón de resultados que te permitirán decir que una integral es cero, aprenderás cómo se integra en una circunferencia y, al final, te habrás entretenido en muchas florituras pero temblarás al ver un cambio de variable. Lo mismo pasará con muchas partes del álgebra. Habrás visto de todo pero seguirá dándote miedo. Todo es acelerado y brutal, y te pasa por encima en ocasiones. La matemática es difícil y te tiene que encantar. Ni que decir tiene que, si eso pasa con el Análisis Matemático, el álgebra ya es la apoteosis de lo teórico y lo intangible. Todo un desafío que, realmente, no creo que me haya satisfecho lo suficiente superar.

Las asignaturas como Probabilidad, Estadística o Investigación Operativa, que tienen que ver con aquellos conocimientos que todos imaginamos que te ofrecen un porvenir (saber resolver problemas de optimización para la industria, por ejemplo) serán mucho menos frecuentes que el Álgebra y el Análisis. Valdrán menos créditos y se tomarán con menor seriedad (al menos en Valencia), salvo honrosas excepciones. El grueso del Grado es teórico y, pese a que la mayor parte de la gente elegirá la vía aplicada en cuarto, habrán tenido que comerse tres años de infinitas asignaturas que tienen más bien poco de práctico.

Pensaba que era mentira que un grado pudiese ser un suplicio si no te enamora: me equivocaba. Son cuatro años, y difícilmente el esfuerzo de conseguir llegar hasta el final vale la desesperación que te asolará en ocasiones. Te tiene que gustar lo enrevesado, lo esquemático, lo cuadriculado, los ritmos controlados y la repetición obsesiva de una misma estructura. Te tiene que apasionar la idea de saberte la “receta” de cada resultado teórico, tiene que asombrarte la belleza del conjunto si no quieres sufrir. La parte de informática, centrada generalmente mucho más en programas informáticos concretos como MatLab, o lenguajes como R que en código como tal (en Valencia solo hay una asignatura de informática) te puede llamar, pero desde luego no saldrás como un experto en Java, C++ o Python. Esa faceta tendrás que desarrollarla a partir de los pequeños contenidos que se te ofrecerán en el Grado, que apenas llegarán a lo necesario para hacer un juego de hundir la flota.

Ojo, todo esto no es malo: a muchísima gente le ha gustado el Grado. Hay quien encuentra hermosos los resultados y quien se siente seducido por la idea de demostrar hasta el detalle más nimio. Las clases de dos horas se te pueden quedar cortas si es lo que te gusta. Basta con mirar un libro de Análisis Matemático, otro de Álgebra y preguntarte si eso es lo que QUIERES saber. No te preguntes si puedes. Pregúntate si quieres, porque no es cuestión de capacidad. La universidad hace mucho tiempo que no tiene nada que ver con el nivel intelectual.

No pretendo extenderme más, y me seduce la idea de que este artículo tenga un final abrupto y anticlimático, en honor al Grado en Matemáticas. En caso de que el lector tenga alguna duda, siempre puede preguntarla en la caja de comentarios. Ojalá esto le haya sido de ayuda.

12 Respuestas to “Sobre estudiar el Grado en Matemáticas: mi opinión sincera

  • El problema de que el grado de matemáticas sea tan popular es que entra gente que no tiene vocación ninguna y puede pasar esto.

    Para empezar, te piden que reproduzcas los teoremas, sí, pero también te preguntan cuestiones. Lo suyo es entender e INTERIORIZAR la materia para no tener que memorizar la demostración y luego poder responder las cuestiones. La mayoría de gente que conozco se pone a estudiar prácticas sin entender perfectamente la teoría, y así les va, por supuesto acabarán detestando esa dinámica. Los exámenes están lejos de ser óptimos, pero ciertas formas de estudiarlos están todavía más lejos de ayudar.

    Si las asignaturas de aplicada tienen tan pocos créditos, que para la materia que se acaba dando debería tener todavía menos, es porque para acabar con una base relevante en todas las ramas hay que ponderar según la dificultad de la propia rama. Por supuesto sobra algo de análisis, por ejemplo, pero las bases que necesitas no van mucho más allá de lo que se podría dar con esos créditos (sé que estudiar bayesiana y algoritmos de big data sin haber dado ninguna optativa, por ejemplo).

    Una solución para la gente que lo que busca es trabajo (o aprender a integrar con cambio de variable…) podría ser abrir un grado con cosas aplicadas, como el que existe ahora de big data, o estudiar este mismo.

    Mi consejo para el que tiene una sensación así el segundo año es que se deje la carrera y haga algo que le guste de verdad, porque si piensas que la cosa va de demostrar detalles nimios evidentemente no te está gustando, o sea más sencillo y le dé salidas laborales de verdad (por ejemplo el grado de ciencia de datos).

    • Siempre he tenido tendencia a asumir que, si la mayoría de la gente reproduce un comportamiento concreto, es porque el estímulo que reciben motiva esa reacción. Creo que si la mayor parte estudia de una determinada manera es porque, generalmente, los resultados a largo plazo son buenos o, al menos, satisfacen a las personas que llevan a cabo esos métodos. Si no fuera así, no me cabe duda de que cambiarían.

      Por otro lado, la vocación es un tema complicado, porque no es algo muy generalizado. La universidad se ha abierto tanto que prácticamente hay un grado para cada sensibilidad, sea aquí o en otra parte. El problema es que el prestigio de todos los grados no es el mismo. ¿Es peor alguien que coge Matemáticas por las salidas que los miles y miles de alumnos que estudian una carrera porque no pudieron entrar a la que querían? Tengo mis dudas. El mundo está lleno de médicos frustrados que habrán acabado haciendo otro grado, y no veo una gran preocupación social por la masa de desmotivados y rebotados que viajan de una carrera a otra intentando dar pie con bola al final. Ni que decir tiene la cantidad de gente que no le ha pasado como a mí o a otros (sentir indiferencia hacia lo que estudiar y acabar eligiendo por descarte), sino que directamente sabía que quería estudiar algo y que le iba a encantar pero era un nuevo grado, o algo no muy bien visto socialmente y ha preferido seguir la “senda del éxito”.

      Me ha sorprendido, y tengo que decirlo, la cantidad de gente que ha estudiado el grado que me ha manifestado estar de acuerdo conmigo en mis planteamientos. La realidad es que la universidad es un juego como cualquier otro y, al final, también va de prestigio. Muchos están en Matemáticas porque es una gran carrera que tiene muchas salidas y te asegura un estatus, por mucho que en el fondo piensen que es una basura (cosa que no comparto del todo, pues pienso que cualquier inversión de 4 años sin retorno va a ser igual de miserable que ésta). Al final, la universidad es un paso más en la vida y transcurre teniendo en cuenta muchos factores. Por mucho que te guste la Filología Árabe y sea la pasión de tu vida, si te asesora alguien con un criterio medianamente normal te dirá que estudies algo que te ofrezca mejores posibilidades de futuro. Ciencia de Datos será una opción razonable cuando varias generaciones hayan salido y encontrado un buen trabajo, con una remuneración similar a Matemáticas y un “nombre” equiparable (si tuviese que entrar ahora, no la elegiría porque no me interesa ser conejo de Indias). Al final, inviertes tu tiempo en conseguir un diploma, y vale la pena que la inversión te devuelva, cuanto menos, el aplauso del resto de la gente. Total, en cuanto salgas, te puedes olvidar, pero el título no te lo quita nadie y el sueldo, tampoco.

      Respecto al tema de los teoremas y las cuestiones, quien haya estado en el grado es conocedor de que el 80-90% de las materias se pueden aprobar reproduciendo los teoremas y “rascando” en la parte práctica. Ojo, este artículo no pretende motivar ni desmotivar a nadie a cogerse el grado. Intento que los que en la ESO y Bachillerato han flipado con integración, derivación, trigonometría, optimización, etc. entiendan que la cosa no va a ser igual. Que hay una cierta diferencia entre lo que se hace en las Mates en Bachillerato y el ritmo de la carrera es algo que considero innegable, y mi principal objetivo es que nadie se confunda y piense que va a venir aquí a seguir el sendero lógico (en su cabeza) desde Bachillerato. Que, cuando entren en el grado y vean una pizarra y un señor durante dos horas repitiendo “teorema, demostración, corolario” no digan “ojalá alguien me hubiese avisado”. Lo considero un objetivo loable.

      He encontrado gente de todo tipo. Alumnos hundidos en segundo, motivadísimos en cuarto, cansados en primero… hay de todo. No obstante, mi postura se reafirma cada vez que hecho la vista atrás y recuerdo a quienes me dijeron que integraban mejor en Bachillerato que ahora en cuarto de carrera. Y te aseguro que, igual que yo, son alumnos que cualquiera diría que han superado el grado de una manera excelente. Todo es una obra de teatro.

      Muchas gracias por el comentario. 🙂

      • Hombre, pues yo habiendo estado en el grado de Canarias, eso sí, te puedo asegurar que en su mayoría los alumnos tienen mucho más difícil aprender los resultados teóricos que los resultados prácticos, y es que no sólo consiste en repetir, y eso incluye las asignaturas aplicadas, ya que sí estudias modelización, modelos de investigación operativo o este tipo de cosas vas a tener que aprender los modelos y su razonamiento…
        No sólo aprendemos teoremas y no es la norma, en las asignaturas de Álgebra por ejemplo, en mi grado matizó, no se pregunta ninguna demostración de memoria, y cómo sabes grupos no es una asignatura aplicada, nos piden demostraciones que requieren de entender la teoría y de conocer los resultados, de ser capaz de hilarlos y utilizarlos para extenderse en demostraciones que no lo llevan implícito, en topología, poco teórica también, sí te preguntan demostraciones, y sí también te piden demostrar, y en análisis tenemos el stándard, pero es más normal ver a gente repitiendo ejercicios prácticos cómo locos e intentando evitar el grueso teórico que necesita de comprensión, que ver a gente calcando demostraciones, ya que además, es eso, es imposible memorizar más de cien demostraciones de proporciones y teoremas algunas de casi tres hojas… Hay que entenderlas y ser capaz de escribirlas tú con tus palabras y tu interpretación de lo que es, y eso te prepara para aprender a demostrar y desarrolla el pensamiento matemático, la repetición y la memoria son necesarias en el aprendizaje, repetir y entender cómo funcionan es clave, sí el grado eliminará estos conocimientos los suspensos serían fácil del 90%, no habría referencia sobre cómo hacer las cosas, y al contrario que tú yo no olvidó todas las demostraciones que aprendo, porque tampoco las aprendo de memoria, las sé de memoria.
        Entiendo que el grado no te guste, sobretodo porque entraste buscando un apartado práctico que no hay, pero las matemáticas son esto, a parte, matizar que los conocimientos de estadística se dan en grados de estadística, el grado en matemáticas está pensado de manera más general.

        Y realzó una vez más, en mi grado nadie tiene miedo a un cambio de variable, le tienen muchísimo menos miedo que a realizar demostraciones, a entenderlas o a los planteamientos teóricos y junto con los planteamientos teóricos el nivel práctico de los problemas que resolvemos ya sean, integrales, límites, derivadas, cambios de variable, ecuaciones diferenciales, etc… Es mucho más exigente que el de ningún otro grado relacionado.

  • Pues imagínate como será estudiar el grado en la UNED !!!. Las Matemáticas a nivel universitario tienen un grado de abstracción superlativo y si no te gustan de verdad puedes acabar desquiciado. Mejor estudiar Física.

  • Gracias por estas entradas. Me vienen al pelo. Me explico.

    Cuando empecé en la Universidad dudaba entre matemáticas, filosofía e ingeniería. Opté por la última, porque era la que tenía “más salidas”. Han pasado los años, he trabajado en varias empresas y he sido moderadamente feliz en mi trabajo. El año pasado hice un Máster en Big Data por la UNED y la experiencia fue bastante satisfactoria.

    Ahora con casi 40 (al borde de la “crisis”) me planteo empezar o filosofía o matemáticas por la UNED. La cuestión es que no sé por cual decantarme, aunque me inclino levemente por la filosofía.

    La filosofía me gustó mucho en el instituto, siempre me ha interesado y he leído mucho. Me considero un buscador de la sabiduría. Creo que me puede ofrecer sistemas de pensamiento que me hagan crecer mentalmente. Me he sentido muy identificado en el perfil de ingreso que publican en la web.

    A nivel práctico, es como si me dieran un título por leer por placer, por escribir por placer, por hablar por placer. Creo que el mundo demandará filosofía en general -y ética en particular- en las próximas décadas. He leído que los filósofos y los escritores son mejores cuanto mayores, mientras que los matemáticos y los poetas son mejores a unas edades jóvenes muy concretas. Creo que para el estudio de las matemáticas necesitaría una concentración, que por compromisos laborales y familiares, no tendré en los próximos años.

    En cuanto a las matemáticas, se me daban bien muy bien de niño (hasta ser ganador de Olimpiada). Me fui descolgando en el bachillerato. En la universidad el álgebra y la estadística me gustaron (no tanto el cálculo). Sin embargo, representan un “reto” para mí, esa facultad “que no pudo ser”, y que yo idealizaba mientras estaba en la Escuela de Ingenieros. Luego me reenganché algo con el Big Data, pero tangencialmente.
    .
    Sí es cierto, que actualmente trabajo en consultoría, y creo que en “algo” podrían ser de utilidad: en la web se habla de la “habilidad para formular problemas procedentes de un entorno profesional, en el lenguaje matemático, de manera que faciliten su análisis y resolución”.

    Pero por otro lado me dan miedo. Puede que no me ofrezcan el consuelo de la filosofía, y que sólo sean una herramienta para una fábrica vacía que luego aplicar a algo, al que quizás llego tarde. Además de que puede que me demanden mucho tiempo; de hecho se recomienda en la web a los estudiantes a tiempo parcial -que sería mi caso- que NO (así, con mayúsculas) se matriculen año por año y ofrecen un plan alternativo de 7 años.

    Resumo. Después de leer tu artículo, me reafirmo en que sería mejor estudiar filosofía. ¿Estás de acuerdo?. Muchas gracias de nuevo por tus posts.

    Un saludo.

    • Respuesta corta: sí.

      Respuesta larga: viendo tu caso, y más allá de consideraciones sobre la edad (que no dejan de ser ciertas, bajo mi punto de vista), parece que tu objetivo, una vez dices que eres moderadamente feliz en tu trabajo, es llenar más tu vida. No lo digo como algo peyorativo, puesto que yo mismo estudié Filosofía para eso; encontramos consuelo en sentir que conocemos cosas. Sé que no le funciona a todo el mundo, pero para mí es la clave de la satisfacción personal. He visto que dices que podrían serte útiles las matemáticas, y no te falta razón. El problema radica en que es una carrera muy extensa y con mucha carga teórica, y extraer de ese tipo de formación la parte “aplicable” es una tarea que yo no he llevado aún a cabo y que, con toda sinceridad, no le deseo a nadie. Considero que te sentirás más satisfecho si estudias Filosofía. Por tu forma de escribir, además, creo que nuestra forma de pensar es muy similar, de modo que es como aconsejarme a mí mismo. No lo dudes.

      Un abrazo, y espero que sigas pasándote por aquí.

    • qué tal el master en bigdata?? dificultad,duración, precio. Gracias. Saludos.

  • Hola,
    Esta entrada que has hecho es muy importante, la gente que sale de bachillerato o los que vienen ya curtidos de otras carreras deberían leerla atentamente antes de matricularse en Matemáticas. Tengo 41 años, estudié Ingeniería siendo de la última promoción de los planes de estudios de 6 años+proyecto; después vinieron los créditos y los dos ciclos quedando la carrera en 5 años, y ahora estamos con los Grados y Másteres. Pero veo que la univesidad no sólo no ha cambiado sino que ha empeorado. El Álgebra y el Cálculo que yo estudié en primero era así-a pesar de estar cursando una ingeniería- tal como tú cuentas, 5 horas a la semana de cada asignatura, 3 teóricas con el rollo de teorema, demostración, corolario, proposición…no te enterabas absolutamente de nada y dos prácticas resolviendo problemas, en muchos de los cuales no veías ni un solo número. Yo, de 45 asignaturas anuales que cursé, tuve 5 de matemáticas, todas en ese plan, menos cálculo numérico. Incluso en Ecuaciones Diferenciales el examen tenía 5 puntacos de demostraciones, infumable para un ingeniero… No me quiero imaginar estar 4 años estudiando en ese plan…e intuyo que puede incluso mermar tus habilidades sociales, y conducir a cierto aislamiento. Esos niveles de abstracción no salen gratis. Un saludo y suerte.

  • Tania Trigo
    2 meses hace

    Hola! Te cuento mi caso, a ver si me pudieras echar un cable. Estoy en el segundo año de Matemáticas, y el año pasado me fue bastante mal. El primer cuatrimestre no me gustó nada (tuve química, Informática, estadística, análisis matemático y fundamentos), pero el segundo me gustó un poco más. Las asignaturas de Espacios Vectoriales y Topología me parecían las más interesantes, aunque suspendí muchas ese año, que estoy cursando ahora de nuevo. Me desmotivé muchísimo, sinceramente. Para ponerte en situación, a mí siempre me gustó mucho la física, especialmente la parte de astronomía, física nuclear, etc. Pero en segundo de bachillerato me gustaba mucho la asignatura de matemáticas, y me planteé el doble grado en física y mates. Cuando busqué orientación, me recomendaron meterme en Mates si dudaba entre ambas carreras, pues siempre podía hacer Física después y me convalidarían más asignaturas que haciéndolo al revés. Además, las mates son fundamentales en física. Así que así lo hice, pero he tenido muchos problemas (con la carrera y ajenos a ella) que me han hecho replantearme mi elección. No sé si quedarme otro año (he pedido prestados apuntes de asignaturas de segundo que no he cogido y también de tercero, pero no sé si me convencen tanto como para estudiarlas) y darle una última oportunidad a mates, aunque solo sea para aprender cosas que me puedan ser útiles el Física, o si cambiarme ya y no esperar más. Aunque me da miedo cambiarme ahora y arrepentirme en un futuro. ¿Algún consejo?
    Un abrazo y mil gracias

  • Buenas Pablo.
    En pleno confinamiento me veía con cierta necesidad de informarme de QUÉ hacer en este futuro tan incierto, y tu sinceridad y explicación de la carrera me han venido muy bien.

    Muchas gracias por este post!

    Un saludo.

  • Soy estudiante de Matemáticas por la UNED. Este es mi segundo año y la verdad es que no es tan difícil. El problema es que si enfocas un problema con un prejuicio de dificultad, lo verás así, difícil. Es como ver una peli cuando las criticas son malas o buenas, tienen un sesgo que te hace ver las cosas de una manera u otra. Yo estudio pasando todo a lenguaje cotidiano. Quitándole ese sesgo de “difícil”. Plantando cara como si la cosa no fuera para tanto. Si le plantas cara acojonado viendo que es una cosa imposible… nadie ha saltado a una piscina pensando que se iba a matar. Hay que quitarle ese sesgo. También es cierto que por mucho que te pongas frente a las asignaturas como si fueras Terence Tao no vas a conseguir ser Terence Tao, pero por lo menos te lo crees y eso te hace salir del estado de pánico. Yo estudio Mates por curiosidad. Quiero ver que hay detrás de todo planteamiento hasta el punto que me puse a estudiar a Kurt Gödel y temas de metamatemática. Aquí entra el aspecto más filosófico donde vemos si la mente crea los conceptos matemáticos y si todo esto no es solo fruto de nuestra imaginación. ¿Son reales las matemáticas? ¿hay algún otro lenguaje que sea capaz de expresar relaciones espaciales? Estos temas son alucinantes, hasta el punto de Gödel hizo tambalear las teorías de Einstein.

    En resumen, no puedo decir que las matemáticas son bonitas o cosas por el estilo, solo puedo decir que explican algo cuyo algo no sé lo que es, y eso me motiva a seguir. Como una búsqueda de algún patrón, de alguna creación (ya salen temas teológicos). No lo sé, pero seguiré estudiando.

  • Super interesante la entrada, soy licenciada en Historia con un fuerte amor hacia las matemáticas debido a mi propia personalidad quizas algo neurótica de ponerlo todo en su sitio y encontrar yn sentido a todo, pero en un punto de mi infancia sufri bullying matemático ya que mi maestra se empeño en que me aprendiera yna forma de calcular diferente a la que usaba, ojo, siempre dando el mismo resultado y tanto ridiculizo mi método que comence a dejar las mates, de ir a clases, con la consiguiente perdida de la autoestima matematica, lo cierto es que ahora con 44 años encima quiero volver a estudiarlas y mi reto no es insertarme en el mercado laboral, sino entender, encontrar respuestas y recrearme en el análisis. Creo que filosofía y matemáticas son casi la misma cosa, una es la base y la otra la teoría que te lleva a la práctica y a la comprobación de los hechos, también creo que ha sido un error pedagogico separar las carreras en ciencias y letras, pues las mates son puro lenguaje y conceptos y se acerca, a mi modo de ver, se acerca mucho a la musica, la filosofía y a filología, todas letras, esta separación ha roto el puente necesario para el entendimiento de las asignaturas y mucha gente buena en mates abandona porque no llega a entender la manera de entender las matemáticas de otros , valga la redundancia, y no porque no sean capaces de ser buenos matemáticos, capaces de dar solución a un determinado problema. Creo sinceramente que todos somos matematicos en potencia, y que asi como las matemáticas sirven para explicar todas las materias, las demás carreras deberian aportar a la enseñanza de las matemáticas. Un saludo.

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