Sobre la eficacia de la Ley Integral contra la Violencia de Género

Hace unos días, vi una entrevista televisiva a un representante de Vox. El vídeo del fragmento que voy a comentar circula por todas partes a lo largo de todo el aspecto político, y es que sirvió para que pudiésemos comprobar el afán desmedido de buena parte de la prensa española de ridiculizar las ideas del partido de Abascal. En concreto, me estoy refiriendo a una parte de la conversación entre el político y el entrevistador (o entrevistadora, lamento no recordarlo), en la que se hablaba de la Ley de Violencia de Género y su utilidad a la hora de detener las agresiones y asesinatos machistas. Mientras el entrevistado hablaba de lo poco certera que era esta legislación a la hora de atajar los problemas a los que, supuestamente, debía atender, se trató de tumbar su argumento con una argucia muy astuta: se tomó el dato de 2008, de 76 asesinatos machistas, y el dato de 2018, con menos de cincuenta, para demostrarle lo equivocado que estaba. En principio, los asesinatos se habían reducido muchísimo en esa década, o eso parecían dar a entender las cifras, lo que justificaba la LIVG.

El truco sirvió para sorprender a muchos espectadores, pero hay un pequeño problema. Os dejo este enlace, en el que podéis leer la publicación de la famosa LIVG:

https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2004-21760

Como veis, la Ley apareció en el BOE el 29 de diciembre de 2004. Dicho de otro modo, la gracia de la comparativa que hacía la entrevistadora es que en 2008, cuando hubo 76 asesinatos, ya estaba en vigor. No obstante, como podréis imaginar, la trampa sigue: la elección de 2008 ni siquiera es una casualidad; es, de los años registrados por el INE, aquel en el que más víctimas hubo. Dicho de otra manera: para demostrar la eficacia de la Ley Integral de Violencia de Género, se compara el último año, 2018, con el año en el que más asesinatos hubo desde 1999, con la poca decencia de, además, no notificar al espectador que, para aquel entonces, la Ley ya estaba vigente.

Para justificar lo que viene a continuación, utilizaré los datos del INE, que podéis consultar aquí:

http://www.ine.es/jaxi/Datos.htm?path=/t00/mujeres_hombres/tablas_1/l0/&file=v02001.px

En concreto, vamos a ver algo muy curioso. Con un cálculo muy sencillo, obtenemos lo siguiente:

Sin Ley Integral contra la Violencia de Género, la media entre 1999 y 2004 es de 60,7 muertes.

Con Ley Integral contra la Violencia de Género, la media entre 2005 y 2017 es de 60,3 muertes.

La Ley que se empeñan en proteger de forma casi obsesiva, como si fuese el Santo Grial capaz de acabar con el patriarcado, ha conseguido reducir las mujeres asesinadas en 0,4 por año. Es decir, no ha reducido, de media, ni una víctima cada dos años. Esa es la triste realidad. De hecho, el lector podrá comprobar que, exactamente igual que ocurriría en caso de no haber ninguna ley específica, la reducción que ha venido ocurriendo en estos últimos años parece tener más correlación con el descenso generalizado de los asesinatos a nivel nacional que con la aplicación de la legislación concreta en materia de violencia de género. Para muestra, observemos cómo ha evolucionado el número de asesinatos en España:

https://elpais.com/politica/2017/02/14/actualidad/1487070105_593613.html

Es evidente que nuestro país es cada vez más seguro y nuestra sociedad más abierta y equilibrada, lo que hace más que normal que los crímenes machistas vayan descendiendo paulatinamente. Contando con estas cifras, resultaría, como mínimo, complicado considerar que el mérito de que haya bajado la cifra de asesinatos machistas en el último lustro lo tiene la LIVG. No obstante, la lucha por recuperar valores como la presunción de inocencia, la no discriminación o la igualdad ante la ley va para largo. Las emociones siguen dominando el tablero político y, a pesar de la contundencia de los datos, en ocasiones ni siquiera la verdad es suficiente.

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